En
septiembre de 1991 un grupo de escritores viajamos a Siria para intervenir en
unas jornadas literarias. Entre ellos Juan Antonio Hormigón, Joaquín Benito de
Lucas, Antonio Porpetta, Margarita Arroyo, Carmina Casala, Antonio Gala, Raúl
Torres, José López Martínez y José Manuel Caballero Bonald. Organizó el
viaje Jesús Ríosalido, diplomático además de poeta, que había sido embajador de
España en Damasco.
En nuestro viaje a Siria visitamos, entre tantos parajes, Malula, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, a cincuenta kilómetros al norte de la capital y a 1.700 metros de altura en las escarpadas cumbres del Kalamún que según la leyenda se abrieron en dos por un milagro para hacer posible el paso de Santa Tecla a la que perseguían los romanos. Se asoma a la autopista que une Damasco con Homs, cuna del emperador romano Heleogábalo. El pueblo, de menos de cinco mil habitantes, es junto a Jabadin y Bakah, uno de los tres lugares en los que aún se habla el arameo en Siria, y el único mayoritariamente cristiano: el 90%. de su población. Un oasis de diferencias que ahora la guerra ha condenado.
En nuestro viaje a Siria visitamos, entre tantos parajes, Malula, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, a cincuenta kilómetros al norte de la capital y a 1.700 metros de altura en las escarpadas cumbres del Kalamún que según la leyenda se abrieron en dos por un milagro para hacer posible el paso de Santa Tecla a la que perseguían los romanos. Se asoma a la autopista que une Damasco con Homs, cuna del emperador romano Heleogábalo. El pueblo, de menos de cinco mil habitantes, es junto a Jabadin y Bakah, uno de los tres lugares en los que aún se habla el arameo en Siria, y el único mayoritariamente cristiano: el 90%. de su población. Un oasis de diferencias que ahora la guerra ha condenado.