Cinco siglos no son
nada. El 28 de marzo de 2015 se cumplieron quinientos años del nacimiento de
una de las personalidades más activas y más ricas de la historia literaria y no
sólo literaria: Teresa de Cepeda y Ahumada. En un tiempo de oscuridades y
fanatismos en los que la mujer ocupaba un papel ornamental con escasas
excepciones, aquella niña, inquieta y apasionada, ya con siete años se había escapado
de casa con su hermano Rodrigo, un año mayor que ella, buscando “tierra de
infieles” para encontrar el martirio; su tío les devolvió a casa, que era la de
un hidalgo de cierta hacienda. La niña se enfrascó pronto en la lectura de
romances y libros de caballerías, e incluso siendo adolescente empezó a
escribir una de esas historias que tanto le interesaban.