miércoles, 9 de julio de 2014

Bártulos Editorial y nueva novela de Gonzalo Manglano

Hace pocos días intervine en el acto de presentación de Bártulos Editorial, un nuevo sello editor de pálpito original y ambición renovadora. En el mismo acto presenté “Un cadáver en su tinta”, la segunda novela de Gonzalo Manglano, autor sobre el que los lectores habituales de este blog ya conocen lo que opino. Escribí sobre su primera novela “Crónicas de humo”. Entre una y otra novela Manglano creó algunas más pero permanecen inéditas. “Un cadáver en su tinta” inaugura la nueva editorial. 
 
La palabra castellana “bártulos” procede de una deformación del nombre de Bártolo de Sassoferrato, una referencia en la historia del Derecho, uno de los juristas más eminentes de todos los tiempos, autor de las bases de la cultura jurídica europea. Fue profesor en Pisa y en Perusa, consejero de Carlos IV de Luxemburgo, y creó la “escuela de los comentaristas”. Tras su muerte se repitió el dicho “nemo bonus iuriste, nisi sit bartolista” (nadie es buen jurista si no es bartolista). Sus discípulos se trasladaban de una clase a otra acarreando los voluminosos tratados jurídicos de Bártolo. “No olvides los “bártolos”, se decían. Y de ahí se llegó a la palabra “bártulos” que es el nombre elegido por la nueva editorial que compagina las ediciones en internet con las clásicas en papel. Los márgenes de los tratados jurídicos de Bártolo estaban llenos de comentarios de sus discípulos, y en los márgenes de “Un cadáver en su tinta” se reserva un espacio para “notas del lector”.

domingo, 29 de junio de 2014

Baroja, historiador y biógrafo

Pío Baroja es una de mis sostenidas admiraciones literarias. No descubro un mediterráneo si lo considero una de las cumbres de la novela española. Junto a Galdós, con el que poco tiene que ver pero más de lo que los dos hubieran deseado si en su día se les hubiese preguntado por sus afinidades, Baroja es otra de nuestras frustraciones en el Premio Nobel. Como en el caso de Galdós, en España se movieron en su día detractores y partidarios de que don Pío recibiese el Nobel. En Suecia se hicieron los suecos.
 
España, cuna de Cervantes, el creador de la novela moderna, no vio premiado con el Nobel a un novelista hasta que en 1989 lo recibió Camilo José Cela, admirador confeso de Baroja. Hemingway, otro ilustre barojiano, declaró al recibir el Nobel en 1954 que don Pío se lo merecía más que él. Otro escritor norteamericano que proclamó su admiración por Baroja fue John Dos Passos. Don Pío murió el 30 de octubre de 1956 y, entre otros amigos, llevaron su ataúd a hombros Hemingway y Cela.

domingo, 15 de junio de 2014

Mis recuerdos literarios de Juan Carlos I. Un anecdotario

Dentro de pocos días, en la tarde del 18 de junio, Juan Carlos I sancionará en el Palacio Real la Ley Orgánica que recoge su abdicación, de acuerdo con el artículo 57.5 de la Constitución Española. Inmediatamente surtirá efectos jurídicos al publicarse en el Boletín Oficial del Estado el día 19. Ese mismo día Felipe VI  será proclamado Rey ante las Cortes Españolas, en reunión conjunta del Congreso de los Diputados y el Senado. La normalidad constitucional es impecable.
 
En estas vísperas del que sin duda es un acontecimiento histórico he recordado mis encuentros con el Rey Don Juan Carlos, precisamente los que pueden considerarse literarios. que son los que corresponde mencionar en este blog de literatura.

viernes, 30 de mayo de 2014

El escritor y su pequeño mundo: de Goethe a Hemingway

A menudo me he preguntado qué imán atrae al  creador literario hacia un determinado espacio desde el que, como un observatorio, alza su visión del mundo que no otra cosa es un libro. Ese rincón es su pequeño mundo, su isla, y el  escritor, su único habitante, el Robinson Crusoe que va dotándose de lo necesario para que subsista y crezca su creación.
 
A veces el encuentro de ese lugar ideal se produce tardíamente y el escritor llega a él con su obra ya madura, pero en  buena medida ese nuevo espacio, ese hallazgo, se reflejará ya en su producción. En otros casos el descubrimiento es precoz y toda su creación, ese árbol que crece y puede suponer el reconocimiento literario, se desarrolla en la magia de ese paisaje personal que el escritor ha reconocido y ha hecho suyo para siempre.

jueves, 15 de mayo de 2014

Tras las huellas de Quevedo y sus vecinos del Madrid del Siglo de Oro

Regreso de las tierras manchegas de don Francisco de Quevedo. He visitado su Señorío de la Torre de Juan Abad donde escribió y vivió sus últimos años, tiempo de achaques y decepciones, en un caserón que se conserva, y he recorrido Villanueva de los Infantes, en cuyo convento dominico murió el 8 de septiembre de 1645 en una celda que sobrecoge a cualquier escritor. Está enterrado en la cripta de la iglesia de San Andrés; sus restos se perdieron pero fueron localizados e identificados en 2007. Villanueva de los Infantes parece que es el “lugar de La Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme” del inicio del Quijote, y allí pasó unos días Don Quijote y su escudero Sancho en la casa-palacio del Caballero del Verde Gabán, don Diego de Miranda, que se conserva tal cual la conoció el ingenioso hidalgo. Ese hospedaje y sus conversaciones con el Caballero y con su hijo los recoge Cervantes en el capítulo XVI de la segunda parte del Quijote
 
Quevedo nació en Madrid en 1580 y residió algún tiempo en un barrio madrileño de solera literaria. Vivió frente al convento de las Trinitarias Descalzas en la esquina de las calles dedicadas actualmente al propio Quevedo y a Lope de Vega. En el convento de las Trinitarias  profesaron como monjas Isabel, hija de Cervantes, y Marcela, hija de Lope que llegó a ser  Priora. En la cripta conventual fue enterrado Cervantes, que vivió en la calle León, esquina a la de Francos, y en las calles Magdalena, Duque de Alba y Huertas. Cerca de su casa de la calle Magdalena estaba la del tipógrafo Cuesta, impresor del Quijote, y la del librero Robles, distribuidor de la inmortal obra.

jueves, 24 de abril de 2014

Literatura y erotismo (y V): Tríptico poético al desnudo

En la segunda entrega de “Literatura y erotismo” anuncié que la serie se cerraría con una breve -mejor: brevísima- muestra de mi poesía erótica. He escrito pocos poemas que puedan considerarse directamente eróticos; sí algunas páginas en prosa que no desentonarían en el género; en su momento me sorprendió que un capítulo de mi única novela -“Memoria secreta del Hermano Leviatán”, de 1988-  fuese publicado en la revista “Interviu” con sugerentes ilustraciones de desnudos; Plaza & Janés, editora de la novela,  debió moverse para conseguirlo. No descarto publicar más adelante en este blog un relato erótico de una colección que preparo. Ya nos dejó dicho Mallarmé, y creo que lo recordé ya en otro post,  que “todo en el mundo existe para acabar convirtiéndose en un libro”. Los tres poemas que incluyo son inéditos y diferentes en sus formulaciones y formas estróficas: “La gallina ciega” de rima asonante, el soneto heptasílabo “Concierto”, y “Antropofagia” en verso libre. Espero que a los pacientes lectores de la serie “Literatura y erotismo” les entretenga este tríptico poético que no es otra cosa que un juego. Al fin y al cabo la poesía es un hermoso, desnudo, simbólico y emocional juego de espejos.

lunes, 7 de abril de 2014

Literatura y erotismo (IV). Las tediosas sombras de Grey

La trilogía iniciada con “Cincuenta sombras de Grey” (2011), de la británica Erika Leonard, de soltera Erika Mitchell, que utiliza el seudónimo de E.L. James, se ha convertido en el último gran éxito de ventas de la literatura erótica. La edición española del primer libro de la saga se puso a la venta en junio de 2012 y los dos siguientes -“Cincuenta sombras más oscuras” y “Cincuenta sombras liberadas”- un mes después. La trilogía ha vendido más de treinta millones de ejemplares y sus derechos se han comercializado en cuarenta países, consiguiendo un éxito superior al de las series “Crepúsculo” y “Harry Potter”, encabezando las listas de best seller en todos los países  en que se ha editado.
 
“Cincuenta sombras de Grey” fue desarrollada a partir de la fórmula fanfiction. El término (literalmente ficción de fans) hace referencia a relatos escritos por seguidores de una obra literaria, de una película, de un programa de televisión, de un videojuego… En esta fórmula se utilizan personajes, situaciones y ambientes tomados de la historia original además de los creados por el autor de la fanfiction, otorgándoles nuevos papeles. James inició lo que habría de ser su trilogía con una fanfiction publicada en su web con el título de “Amo del Universo”, basada en la saga “Crepúsculo”, la exitosa serie de Stephenie Meyer, utilizando los personajes creados por la escritora estadounidense,  hasta que se produjo el rechazo de un sector de lectores por la unión de un material considerado pornográfico con “Crepúsculo”. James cambió los nombres de los protagonistas dando vida literaria a Christian  Grey y Anastasia Steele y con ellos a  “Cincuenta sombras de Grey”, lanzado inicialmente como libro electrónico y edición en papel bajo demanda.